Miro hacia dentro

por | Abr 2, 2020 | Filosofía, Yin, Yoga | 0 Comentarios

En este momento mundial tan difícil que vivimos, tanto en lo social, económico, político y ecológico, siento la práctica de yoga más importante que nunca, como una tecnología para transformar nuestra mente y abrirnos a las circunstancias actuales de manera abierta, objetiva, responsable y comprometida. Es importante volcar la mirada hacia dentro y pensar por nosotros mismos, sentir qué dice la voz del corazón, anclarnos en los sentimientos más elevados de hermandad, comunidad, solidaridad, empatía y amor, sobre todo AMOR.

El yoga, como la disciplina en el sentido más amplio, es una grande y mágica caja que la India nos ha entregado hace miles de años, como regalo, y que siempre debería acompañarnos.

Personalmente en estos dias, estoy eligiendo más la practica YIN, porqué el Yin nos enseña a ESTAR con paciencia y amor, observando sin condicionar nada, además, a facilitarnos las cosas para poder mantener el asana y esperar a como se manifiestan las condiciones orgánicas, hormonales, fisiológicas en general, y así se modifique y cambie mi mente.

Es así como mis pensamientos se conectan con ondas más largas y dulces, permitiéndome manejar y conocer mejor mis reacciones.

Mis pensamientos se hacen más amables y luego las emociones y los sentimientos que surgen me permiten estar aún más en el estado del “amor” en sentido general.

Entrenar la paciencia, la parte testigo de nosotros hacía nosotros mismos es fundamental para un adecuado crecimiento humano y para ser un buen yogi.

Más hago más entiendo…. y ese punto de mi práctica coge sabor…me fascina, me captura siempre más.

Así es el yoga, necesita de práctica y práctica, y cuanto más crees de haber entendido algo, te lleva a una dimensión aún más profunda, otro estado, otra dimensión, y vuelves a sorprenderte del camino que aún queda.

Justo en estos dias, observaba lo que M. Stephens describe en su obra con más profundidad: «que incluso cuando decidimos quedarnos quietos seguimos en movimiento, nuestros corazones laten, la respiración fluye, todos nuestros sistemas están funcionando. Cuando decidimos movernos, frecuéntemente nuestros sistemas neuromusculares y esqueléticos interactúan por medio de acciones inconscientes».

En la práctica cuerpo-mente-espíritu del Hatha Yoga, nos volvemos cada vez más conscientes de cómo nos movemos, qué postura he adoptado, cómo respiramos, dónde tenemos enfocada la mente, cómo nos sentimos a lo largo y ancho de nuestro ser, cómo podemos llegar a una sensación de quietud.

Aunque algunas practicas fluyen más que otras, siempre hay que respetar el tiempo necesario en cada uno, para ir colocando cuerpo-respiración-mente de manera especial, atenta.

Para fluir necesitamos forma y una estructura estabilizadora.

Con el tiempo, con la evolución, emerge siempre un nuevo equilibrio, el flujo (energia) se expresa siempre de manera sorprendente aunque nueva.

Feliz camino del despertar amigos, si os gusta y apetece conocerme, os espero en la esterilla en cuanto Tam vuelva a su actividad.

Gracias por ser parte de mi experiencia, siempre será agradecido un comentario.

Feliz semana

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